Después de aguantar durante meses el maltrato y la violencia física de Martínez –como les sucede a otras mujeres que viven situaciones similares y la aguantan–, fue finalmente a denunciarlo el viernes 5 de febrero.
Tenía miedo. Mucho miedo. Tres días antes de su femicidio pidió un botón antipánico.
Pero el juez de Paz de Rojas, Luciano Callegari, recién mandó el lunes un oficio al municipio solicitando ese instrumento que podría, tal vez, haberle salvado la vida.
Y en el municipio de Rojas, gobernado por Cambiemos, recién el martes tomaron nota del pedido, cuando Ursula ya había sido asesinada.
Cuando decidieron otorgarle el botón antipático pero ya había sido asesinada por su ex, el oficial de policía Matías Ezequiel Fernández, de quien adjuntamos la foto, ya que nosotres no blurreamos la cara de femicidas
Fuente: Secretaría de Abordaje de Consumos Problemáticos Federación Argentina LGBT



