Pequeños productores de alimentos artesanales podrían habilitar espacios de elaboración en sus viviendas y vender sus productos en todo Río Negro. Así lo contempla un proyecto de ley que establece un régimen simplificado y gratuito, con requisitos adecuados a la escala de producción y al riesgo sanitario de cada alimento.
La propuesta permitiría desarrollar la actividad en inmuebles de uso residencial siempre que se garantice una separación funcional del espacio productivo y se cumplan las condiciones de higiene y seguridad alimentaria. El uso de una vivienda no sería, por sí mismo, motivo para rechazar la habilitación.
El proyecto lleva las firmas de Marcela González Abdala, Juan Martín, María Laura Frei, Juan Murillo Ongaro, Ofelia Stupenengo, Patricia Mc Kidd, Santiago Ibarrolaza, Daniel Sanguinetti, Gabriela Picotti, Martina Lacour, César Domínguez y Claudio Doctorovich.
La iniciativa crearía un registro provincial de pequeñas unidades productivas y un procedimiento simplificado para autorizar sus alimentos. Esa habilitación permitiría comercializarlos en cualquier localidad rionegrina sin repetir las inscripciones sanitarias provinciales, aunque se mantendrían las habilitaciones comerciales y los controles municipales correspondientes.
El régimen comprendería alimentos de riesgo sanitario bajo o moderado, con protocolos específicos para estos últimos. Los elaboradores deberían acreditar capacitación en manipulación segura, buenas prácticas de producción y trazabilidad de sus productos. La Provincia brindaría asistencia técnica y realizaría controles, en coordinación con los municipios.
La venta podría realizarse en ferias, comercios, establecimientos gastronómicos, plataformas digitales o directamente al consumidor. La autorización tendría validez únicamente dentro de Río Negro: para acceder a mercados de otras provincias o del exterior, los productores deberían cumplir los registros y requisitos nacionales.
Fuente: Quorum Legislativo


