Lorena Alan advirtió que el Ministerio de Educación habilitó una cancha de tejo en el terreno destinado al Jardín Maternal N.º 13

La concejala del bloque Vamos con Todos cuestionó que el Ministerio de Educación de la Provincia haya autorizado otro uso en el predio que el Municipio cedió para construir el jardín, mientras la obra lleva años paralizada. Anticipó que pedirá que se evalúe la legalidad de la decisión.

En los barrios del oeste de Viedma hay alrededor de 500 niñas y niños de entre 1 y 3 años que podrían ir al jardín maternal. Hoy solo entran unos 100. El resto espera un edificio prometido desde 2015 que nunca se terminó. En el terreno reservado para ese edificio, el Ministerio de Educación de la Provincia acaba de habilitar una cancha de tejo a una asociación.

La concejala Lorena Alan, del bloque Vamos con Todos y dirigente de Comunidad Organizada, cuestionó la decisión. “Ese terreno tiene un destino, y es un jardín. Las familias del barrio esperan esta obra hace más de diez años y lo que ven ahora es que en el lugar donde iba a estar el jardín se arma otra cosa. Es muy triste que una necesidad tan concreta se siga postergando”, señaló.

Un terreno cedido para un jardín

El Concejo Deliberante cedió el predio mediante la Ordenanza N.º 8353 con un fin específico: la construcción del nuevo edificio del Jardín Maternal N.º 13 “Duende Azul”. La norma establece además que el terreno puede volver al Municipio si la obra no se concluye en el plazo previsto.

Por eso Alan planteó que hay que evaluar si es legal darle a ese terreno un uso distinto al que fijó la ordenanza. “El Municipio cedió ese espacio para educación inicial. Si el Ministerio le da otro destino sin que nadie lo discuta, se está desconociendo una decisión del Concejo y, sobre todo, un compromiso con las familias. Vamos a pedir que se informe con qué autorización se hizo y que se analice si corresponde”, afirmó.

Una obra que nunca se terminó

El Jardín Maternal N.º 13 es el único jardín maternal de los barrios Mi Bandera, Lavalle, 30 de Marzo, Nehuén, Álvarez Guerrero, Patagonia, Independencia, 22 de Abril y Esperanza, donde viven más de 40.000 personas. Funciona en un edificio municipal de más de 40 años que no fue construido para ser una escuela, y por eso solo puede recibir a una de cada cinco familias que lo necesitan.

La comunidad reclama un edificio propio desde 2015. La obra se licitó en 2022 (Licitación Pública N.º 27/22), llegó a un 15 % de avance y quedó paralizada, sin resguardo y expuesta al vandalismo. Desde el bloque Vamos con Todos se presentaron proyectos ante el Gobierno nacional, el Congreso y la Legislatura provincial, y se pidió que la obra se incluyera entre las prioridades de los fondos del bono hidrocarburífero de la Ley 5733. Ninguna de esas gestiones tuvo respuesta.

“Se anuncian obras en distintos lugares de la provincia y está bien que se hagan. Pero acá hay un barrio con una necesidad concreta, un terreno, un proyecto aprobado y una obra empezada. Lo único que falta es la decisión de terminarla”, sostuvo la concejala.

El reclamo sigue

Alan recordó que para muchas familias el jardín es mucho más que el comienzo de la escolaridad: es el lugar donde sus hijos e hijas están cuidados mientras madres y padres trabajan. “No estamos en contra de que los vecinos tengan un espacio para jugar al tejo. Estamos en contra de que eso ocupe el lugar de un jardín que el barrio necesita hace años. Vamos a seguir insistiendo hasta que el Jardín 13 sea una realidad”, concluyó.