Viedma.-Los concejales Facundo Montecino Odarda (FP) y Evelyn Rosuiot (FpV) presentaron un proyecto de Ordenanza para designar con el nombre Hernán “Tato” Osorio a la Plazoleta situada entre calle 8 y 6, sobre calle 71 del Balneario El Cóndor
La ordenanza pretende homenajear a quien fuera en vida una personalidad destacada del Balneario El Cóndor. Dicho reconocimiento es promovido por un conjunto de vecinos, quienes distinguen en “Tato” a una persona reconocida por su historia y apreciado como habitante del lugar.
Hernán “Tato” Osorio residió sus últimos once años de vida en El Cóndor, hasta que el 4 de febrero del 2018 falleció en su domicilio ubicado frente a la plaza a la cual se pretende asignar su nombre.
BREVE HISTORIA DE “TATO”
En el año 1963, luego de culminar los estudios secundarios en la localidad de Gral. Roca, partió hacia la ciudad de Córdoba a estudiar la carrera de Derecho. Allí había un movimiento político muy importante en donde continuó su capacitación política y militante.
Al año siguiente se abrió en Viedma el Instituto Superior del Profesorado, donde cursó la carrera de Pedagogía participando activamente de la fundación del Centro de Estudiantes. Al poco tiempo contrajo matrimonio con Marta Villa.
Por 1970 empezó a tener vínculo con jóvenes que militaban en La Plata, en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), donde comenzó a vincularse con dirigentes del Partido Justicialista. Durante una asamblea en Santa Fe, se constituyó el primer consejo nacional de la Juventud Peronista donde fue elegido delegado de la región patagónica.
Con la llegada a la Gobernación de Mario Franco asumió como Secretario de Extensión en la Universidad Nacional del Comahue, en la sede central de Neuquén. Pero para entonces la violencia contra su persona y familia empezaba a manifestarse, con el tiroteo de su vivienda en Viedma.
En agosto de 1973 fue detenido durante un mes por portación de armas, durante un acto en conmemoración de la masacre de Trelew. A partir de allí comenzó una época oscura en la vida de Tato Osorio, con su esposa detenida, fue llevado a Bahía Blanca arrestado por la “orga”, por haber cuestionado la decisión de la conducción de Montoneros de pasar a la clandestinidad de la totalidad de los cuadros políticos.
Nuevamente en libertad, vendieron su casa de Roca y compraron otra en, a pocas cuadras del cementerio de Avellaneda, “donde escuchábamos todas las noches los tiros de ametralladora cuando fusilaban gente”, según el propio Tato.
Durante un tiempo se desempeñó como artesano. Luego de un tiempo tomó conocimiento de la existencia de la A.C.N.U.R. (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) y la posibilidad de emigrar en primera instancia a Brasil y Europa después.
Así fue que decidió salir del país durante el mundial de fútbol del año 1978, teniendo en cuenta que iba a producirse mucho movimiento en la frontera, dejando a su esposa e hijos en su tierra. Finalmente, se trasladó con su familia a Bruselas, Bélgica, donde vivían aproximadamente unos 300 refugiados Argentinos.
Haciendo contacto con representantes de todos los movimientos de liberación de distintos puntos del mundo. Después de un tiempo, se separó de Marta y se mudó a Lovaina donde ganó una beca y se anotó en la carrera de Análisis Político de Países en Vías de Desarrollo.
En su regreso al país, en el año 1985, Tato se asentó en Villa Marteli donde trabaja dando clases de Francés y en un kiosco en Constitución, a la espera de Laura quien se quedó en Bélgica terminando una licenciatura.
Aunque ella nunca regresaría, ya que por medio de una carta le comunicó que se había enamorado de otra persona. Finalmente, retornó a Viedma, la tierra que lo vio crecer. Allí comenzó a buscar empleo y por intermedio de una maestra de su infancia, tomó varias horas cátedras en la Escuela Islas Malvinas de Patagones.
Fuente: Prensa Concejo Deliberante Viedma



