Tecnología al rescate

 

Nacional – Trabajadores de INVAP diseñaron y construyeron una camilla para el rescate en la montaña a partir de los requerimientos de la Comisión de Auxilio del Club Andino de Bariloche. El prototipo es más liviano, versátil y costaría menos de la mitad que los modelos que se usan actualmente.

Todo surgió en una charla entre amigos en Bariloche, cuando alguien mencionó la problemática que tenían los rescatistas para efectuar su trabajo en alta montaña debido a la ausencia de camillas adecuadas para el trabajo de rescate en condiciones de gran exigencia. Algunos de los que formaban parte de esa reunión pertenecían a la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche (CAB) y otros eran empleados de INVAP. Estos últimos decidieron llevar el problema al seno de la empresa especializada en reactores y satélites.

El traslado de personas en senderos de montaña con nieve suele requerir el uso de de diferentes camillas para un mismo rescate. Además, por el equipamiento con el que se trabaja, los rescatistas deben llevar todo el equipo cargado en su espalda, lo que implica un peso considerable que debe ser distribuido entre varias personas.

En INVAP, la búsqueda de un diseño para una camilla de rescate llevó a la organización de un concurso interno. El desafío tenía una serie de requerimientos técnicos: la camilla debía pesar menos de 15 kilos y poder ser desarmada para ser llevada por al menos dos rescatistas. Debía poder deslizarse en la nieve como un trineo y tener una rueda para deslizarse como una carretilla para su traslado en senderos. Debía poder ser bajada por paredes verticales mediante la técnica de rápel y permitir el izado desde un helicóptero. También debía poder flotar con una persona en su superficie, para el caso en que el rescate fuese más simple por vía lacustre. Por último, debía poder soportar largas temporadas a la intemperie en alta montaña en caso de no poder ser retirada, lo que implica resistencia a fuertes cambios de temperatura y al efecto de los rayos ultravioletas.

El prototipo fue entregado en enero al CAB y actualmente se encuentra en período de prueba en terreno.

Consultado por TSS, Martín Absi, director de Estructuras y Mecanismos de la división Aeroespacial y Gobierno de INVAP, dijo: “En la empresa somos muchos los que disfrutamos el montañismo y conocemos el trabajo que hace la Comisión de Auxilio del CAB. La idea del concurso fue hacer algo divertido y dar lugar a una diversidad de ideas que traería una mejor solución”.

En una primera instancia se realizó una reunión con un grupo de rescatistas, en la que se relevaron requerimientos y se plantearon diversas situaciones que se pueden dar durante el rescate. Un mes después, los cinco grupos que se participaron del concurso –unos 25 empleados de la empresa decidieron trabajar ad honorem para este proyecto fuera de su horario laboral– debieron presentar una idea conceptual a los rescatistas, médicos y al personal de producción de INVAP. Pasado otro mes se presentó la ingeniería básica a un jurado conformado por dos rescatistas, dos médicos y, por parte de la empresa, dos profesionales de fabricación y dos de diseño.

En INVAP, el modelo ganador fue sometido a una serie de análisis estructurales, se hizo la matricería para su fabricación y se patentó la camilla, que fue bautizada Huiña (por un felino pequeño común en la zona patagónica), a nombre del CAB. La camilla resultante es un producto resistente, liviano y versátil que se basa en una estructura de aluminio aeronáutico doblada y soldada, revestida con polietileno de alto impacto.

La camilla debía poder deslizarse en la nieve como un trineo y tener una rueda para deslizarse como una carretilla para su traslado en senderos.

Se estima que Huiña costará menos de la mitad que las camillas de chapa y acero que se se suelen usar en los rescates de montaña en la Argentina –que cuestan alrededor de 7.000 dólares– y cumple con otro de los requisitos que se había planteado al inicio del desarrollo: puede ser reparada de manera económica y por personal no calificado. Además, se ajusta a la normativa internacional para camillas de rescate.

El prototipo fue entregado en enero al CAB y el pasado 12 de marzo se realizó la presentación oficial en la sede central de INVAP, en Bariloche. Actualmente, se encuentra en período de prueba en terreno y, durante esta etapa, la idea es incorporar cambios menores a partir de las sugerencias de los rescatistas. Para la producción en serie, el CAB está a la búsqueda de financiamiento y de una empresa interesada en su fabricación. Autoridades de Parques Nacionales y comisiones de auxilio de Tierra del Fuego y Santa Cruz ya se mostraron interesadas en Huiña para incorporarla a su equipamiento de rescate.

 

Fuente: Agencia TSS – Por Matías Alonso