Trabajadores del hospital de Bariloche acercaron al gremio los numerosos pedidos que hacen desde hace tiempo al gobierno (y no obtienen una sola respuesta) en reclamo de las pésimas condiciones de trabajo y funcionamiento de ese nosocomio. Los agentes denuncian que están desbordados, cumpliendo con jornadas interminables de trabajo (algunos con 16 horas y descansos de 8), con “las consecuencias de desgaste psicológico y emocional que muchas veces desembocan en la ruptura del contrato laboral” y la falta de insumos y condiciones para la buena atención de los pacientes.

El Hospital “Dr. Ramón Carrillo”, que debería cubrir la atención médica de un área de 130.000 habitantes, es una prueba contundente del mal manejo y abandono de un gobierno respecto a la prestación de servicios de salud a la población. “Venimos denunciando desde hace rato, pero desde el Ministerio (de Salud) tapan todos nuestros reclamos” aseveró una trabajadora y agregó que “estamos lejos de cubrir las necesidades de sanitarias de la comunidad: falta personal, tenemos insumos de mala calidad como cintas adhesivas rígidas que no adhieren a la piel, sondas nasogástricas de pésima eficacia (plásticos rígidos); baja calidad de la medicación, que repercute directamente en la salud de la población y aumento de la estadía de internación; etc.”
Los trabajadores afirman que “en el último tiempo se inauguraron estructuras edilicias que no cumplen sus funciones. Hace ya once años (2008) que se habilitó la primer parte de la construcción del hospital nuevo, con mucha más superficie que la anterior y promesas de ampliación de la atención, pero se mantuvo la misma cantidad de personas y los mismos servicios”. Por otro lado “no hay recursos humanos suficientes para la demanda, la gente hace filas a la madrugada para lograr un turno generalmente para uno o dos meses más tarde”. Otro de los muchos ejemplos que narran los trabajadores es el tomógrafo: “la entrega del aparato fue publicitada por el gobierno como un hecho ‘histórico y trascendente para la salud rionegrina’, sin embargo, actualmente se encuentra fuera de servicio y se desconoce cuándo comenzara a funcionar, esto es por falta de pago de la garantía. No sólo no se hace uso, sino se genera una deuda de miles de pesos diarios ya que Salud Pública debe afrontar los costos de los estudios que se deben derivar al sector privado”.
Los agentes de salud del hospital Carrillo detallan decenas de falencias con las que se encuentran a diario. Una de las compañeras hospitalarias dijo que ‘a ver si en época electoral por lo menos nos escuchan. Estamos cansados de reclamar y no obtener una sola respuesta y mientras hay una demanda creciente de los servicios públicos de Salud en la población andina, el gobierno provincial responde inaugurando un monumento de humo y promesas, con equipamiento millonario sin funcionar; generando pagos al sistema privado; con notable falta de recursos humanos y sobrecarga de trabajo y material médico de mala calidad”.
Fuente: Prensa UPCN



